La vida en las manos

la sangre alterada

los días inconexos y las palabras mudas.

Por querer hablar y en vez de hablar molestar

por querer sentir y en vez de sentir malgastar.

Hambrienta estoy de antaño,

de aquellos días en los que sólo importaba tu mundo

y no el de todos los demás,

de cuando todo era de verdad,

no se ponían filtros y se podía soñar.

Entonces ser perfectos era más difícil

y más real la loca cobardía que nos brotaba.

_60A6266

 

 

Artículos Relacionados